jueves, 19 de mayo de 2011

NADA ES PARA SIEMPRE


Eso decía una canción que escuchaba yo hace años, y que razón tenía. Si levantamos la mirada casi podemos ver el final del viaje, el final de esta experiencia tan enriquecedora para todos y cada uno de nosotros. Para muchos de los chicos hoy a sido su último día de trabajo en sus respectivas empresas. Todos han dejado su semilla, su esencia allí donde trabajaron. Y prueba de ello es la presencia de sus “chefs” o patrones en la entrega de diplomas de esta tarde. Hoy se han vivido momentos emocionantes al oir a los empresarios hablar de estos chavales. Todo han sido buenas palabras, gestos de agradecimiento ante estos jóvenes prometedores que han venido a un país desconocido para ellos, con un idioma que ni si quiera entienden, y han conseguido adaptarse a la perfección, tanto a los horarios como a las costumbres de un lugar que aunque cercano en la distancia no lo es tanto en la forma de vida. Desde aquí quiero felicitar y agradecer a todos y cada unos de los participantes en este, nuestro viaje:








DAVID
















DIEGO








 








TAMARA

















GABI


















CHANO















ANTONIO

















DANI















TONI









 
Solamente os puedo decir una cosa:  ENHORABUENA. Habeis dejado el listón muy alto, muy difícil de superar para los siguientes afortunados que puedan vivir esta experiencia. Y no sólo lo digo yo, lo dice Pascal (director del centro), David (responsable de todos nosotros), los cocineros, los empresarios, todos han hablado maravillas de vosotros. ¡¡¡Me lo habeis puesto tan fácil!!!

Y como ya os habíamos comentado, este próximo sábado despediremos la expedición con una vistia a París. He hecho una pequeña trampa y me he adelantado al grupo... no pude resistir la tentación de tener el Museo del Louvre a tan solo cien kilometros y no ir. Aprovechando que el Sena pasa por París me adentré en uno de los lugares con más arte por metro cuadrado. Mires donde mires solo hay arte: pintura, arquitectura, esculturas, de griegos, de romanos, de etruscos, egipcio... todo tipo de civilizaciones se mostraban impasibles ante una multitud que convertía aquel espacio en una especie de romería. 
Sin duda, las estrellas del día eran La Gioconda y La Venus de Milo. Cientos de flashes (a pesar de estar prohibidos) hacían guiños a estas obras de arte que resisten al paso de los siglos ante el murmullo y el asombro de los allí presentes. Pero en el Louvre hay mucho más, ¡¡muchísimo más!!


































Después paseé por las calles cercanas al museo para perderme por aquel ambiente y disfrutar como uno  más de una baguette al más estilo parisino.  Antes de meterme en el metro me encontré de frente con Notre Dame. La miré y le prometí que el sábado volvería acompañado de ocho personas dispuestas a disfrutar al máximo de una de las ciudades más bonitas que he conocido. 
Salut!!

2 comentarios:

  1. Grande el Louvre ! pero grande grande, decian que el rey nosecuantos iba a caballo por dentro, no me extraña eh brother??? una abrazo desde Chiang mai!!

    ResponderEliminar
  2. Muy grande!!!! casi como tu!!! :) un abrazo muy fuerte!!

    ResponderEliminar