domingo, 15 de mayo de 2011

Viajando al pasado


Muy buenas a tout le monde!! 

Dicen por ahí que el tiempo vuela y sin ninguna duda cuando te lo estás pasando bien, todavía lo hace más rápido. Ya hemos pasado el ecuador del viaje y cada vez son más los chavales que afirman que se quedarían a trabajar aquí, y realmente no me extraña lo más mínimo, ya que están viendo que el ritmo de trabajo aquí es más relajado y además los sueldos son bastante más elevados. La vida aquí, en Francia es distinta, y no seré yo el que juzgue si es mejor o peor, solamente diremos que diferente.

La semana está llegando a su fin y con ello las ganas de que llegue el sábado para realizar la excursión programada, que no la decidiremos hasta el último momento; cuando nos levantemos miraremos al cielo y depende de los que nos diga iremos a la cuidad del amor y las cigüeñas, si el día amanece lloviendo, o por el contrario si Lorenzo, nuestro fiel acompañante hasta el momento, decide venir con nosotros y alumbrarnos el día,  nos adentraremos en la aventura de las guerras entre galos y romanos y las pócimas mágicas que hacen que tu fuerza se multiplique por diez. Claro está que esto solamente pasa en el Parque de Asterix y Obelix, así que esperemos al sábado y cualquier opción será bien recibida por el grupo.

Y dejemos de hablar del futuro para volver al pasado, exactamente al año 1134. Ayer conseguí transportarme diez siglos atrás. El día, como no, amaneció soleado asi que mochila al hombro me embarque en uno de los viajes más impresionantes que haya hecho hasta el momento. A tan solo 77 kilometros de Orlenas se encuentra una ciudad completamente inundada por el arte. Sus calles te transportan a la gloriosa etapa del Gótico Francés de los siglos XII y XIII. 
  Desde la época del instituto tenía ganas conocer Chartres y ayer fue el día. Calles en las que parece que el tiempo no ha pasado por ellas, se mezclan con pequeños callejones adornados con todo tipo de flores que te invitan a recorrerlas casi en silencio para no romper la armonía que reina en la ciudad. Y todo ello bajo la impasible mirada de las dos torres de la omnipresente Catedral.





Intenté perderme para evitar encontrarme con ella cara a cara, eran varios años de espera y no quería que nuestra primera vez fuera algo normal, algo común…  pero la atracción era tan fuerte que sin querer me la topé de bruces. 





 La fachada principal







   Es inmensa, la parte superior de la fachada.

Y la verdad que no se que adjetivos utilizar para describiros lo que vi, lo que sentí al entrar,  así que lo mejor será que lo veais por vosotros mismos. Espero que este video del interior os permita disfrutar de una las mayores joyas del arte de todos los tiempos, en mi humilde opinión.
 
¿Y bien?  Impresionante no, lo siguiente…

Espero que hayais podido viajar con nosotros a este templo lleno de luz y de historia.
CONTINUARA....

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