Este viaje todavía no ha acabado, aunque poco a poco se va agotando el tiempo pero no las ganas ni la ilusión del principio. Claro está, que estar 23 días fuera de casa teminan agotando tu energía hasta dejarla en "batería baja" pero nos queda un día aquí, y lo aprovecharemos de una forma, que viene muy al pelo con los tiempos que corren; hoy es jornada de reflexión.
No quiero caer en sentimentalismos de parece que fue ayer, porque no lo fue, así que tampoco quiero decir que si pudiera dar marcha atrás lo haría, porque tampoco lo haré. Pero si caeré en lo fácil y aprovecharé un dicho popular para expresar lo que sentimos "no llores porque acabó, sonríe porque sucedió", y sí, es fácil usar frases hechas, pero con el permiso de todos ustedes les diré que nada mejor que algo ya fabricado para explicaros lo que aquí construimos, lo que aquí vivimos y aquí sentimos.
Han sido tres semanas en las que se han mezclado toda clase de sentimientos, de situaciones distintas a nuestra vida cotidiana que han hecho crecer a cada uno de los aquí presentes un poquito más en este juego que algunos llaman vida.
En un pequeño resumen os podríamos contar que el nerviosismo e incertidumbre del principio pronto se convirtieron en un estado de relajación acelerada, queriendo decir con esto que hemos ido despacito, con buena letra pero sin pausa, sin ingún tipo de pausa. Hemos aprovechado cada minuto del día, cada uno a su manera, claro está, y hemos conseguido nuestros objetivos, por lo que ¿alguien piensa que esta situción es para llorar? Por mi parte, lo dicho, he disfrutado como un enano, he convivido con personas a las que casi doblo la edad aprendiendo de ellas e intentando enseñar lo que uno pueda y todo esto ha sido un cocktail perfecto, con lo bueno y con lo poco malo que ha habido, ha sido una experiencia inolvidable que para rematarla, ayer vivimos la intensidad y la luz de la ciudad a orillas del Sena. Como siempre y cada uno gozando de su libertad recorrimos calles, avenidas, bulevares y enormes plazas para encontrarnos con
Arcos de aires triunfales
dos enormes torres de la catedral de Notre Dame
Historias de amor encadenadas de por vida
Lugares prohibidos
Amor en estado puro
Trescientos treinta metros de hierro pudelado ascienden para poder ser vista desde casi cualquier lugar de la ciudad
Y por supuesto, me acerqué a buscar a Amelie
Y ha llegado la hora, ha llegado el momento de despedirnos de todos y todas vosotras. Espero que hayais podido disfrutar este viaje como nosotros, que, aunque en la distancia, hayais vivido Chartres, Asterix, Orleans, y tantas y tantas cosas que nos han pasado!!!
No me quiero despedir sin agradecer de todo corazón a Pascal y David toda la ayuda y las facilidades que nos han dado. Esto hubiera sido más difícil sin su colaboración, merci beaucoup mes amis!!
Y sin querer caer en el "Almodovarismo" al recoger un Oscar, quiero agradeceros a todas las personas que hayais participado en este blog, sea activa como pasivamente, a toda la gente que nos ha echado una mano o preocupado por nosotros, todos y todas habeis formado parte de esta aventura.
Ha sido un placer, nos vemos por otro blog, porque el mundo gira y nosotros con él.
Salud






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